Tomar medidas cotidianas como abandonar el cigarrillo y disminuir el consumo de bebidas alcohólicas podría evitar una proporción importante de los casos de cáncer a nivel mundial, de acuerdo con un análisis realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer (CIIC).
La investigación examinó información procedente de 185 países y contempló 36 tipos diferentes de cáncer. Sus resultados indican que durante 2022 alrededor de 7,1 millones de nuevos diagnósticos estuvieron relacionados con factores que pueden prevenirse, entre los cuales destacaron especialmente el tabaquismo y la ingesta de alcohol.
El tabaco, uno de los mayores riesgos
El consumo de cigarrillos está relacionado con aproximadamente el 15 % de los casos de cáncer registrados en todo el mundo, convirtiéndose en uno de los factores prevenibles de mayor impacto.
Según la OMS, fumar incrementa el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón, pero sus efectos no se limitan a este órgano. Las sustancias cancerígenas presentes en el humo pueden desplazarse por el organismo y favorecer la aparición de tumores en órganos como la vejiga, los riñones, el hígado y el páncreas.
A esto se suma el peligro que representa respirar humo de tabaco ambiental, incluso para quienes nunca han fumado.
Dejar de fumar genera beneficios importantes y permite disminuir progresivamente el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el tabaquismo, incluso cuando el hábito se mantuvo durante muchos años.
Alcohol: cuanto mayor es el consumo, mayor es el riesgo
El alcohol también aparece entre los principales factores prevenibles vinculados con el cáncer y está asociado aproximadamente al 3 % de los nuevos diagnósticos registrados globalmente.
La OMS sostiene que existe una relación entre la cantidad de alcohol consumida y el riesgo de desarrollar cáncer: a mayor ingesta, mayor probabilidad. El alcohol puede facilitar que determinadas sustancias carcinógenas lleguen a las células y provocar daños en tejidos de la boca, garganta, esófago, hígado y colon.
Cambios cotidianos que pueden ayudar a prevenir
Los especialistas destacan que modificar determinadas costumbres puede contribuir considerablemente a reducir los riesgos:
- Evitar fumar y mantenerse alejado del humo de otras personas.
- Disminuir o abandonar el consumo de bebidas alcohólicas.
- Realizar ejercicio físico regularmente.
- Seguir una alimentación variada y mantener un peso saludable.
- Cumplir con las recomendaciones de vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) y favorecer ambientes con menor exposición a contaminantes.
El doctor André Ilbawi, especialista de la OMS y responsable del estudio, destacó la importancia de conocer qué proporción del riesgo puede reducirse mediante acciones personales y medidas preventivas.
La organización recuerda que la prevención puede comenzar con decisiones sencillas. Renunciar al tabaco o limitar el consumo de alcohol son cambios pequeños en apariencia, pero pueden contribuir significativamente a proteger la salud y reducir el riesgo de cáncer.




