Durante años, la ciencia trató el cerebro y el sistema digestivo como entidades separadas. Si te sentías estresado, el problema estaba “en tu cabeza”; si tenías mala digestión, el problema estaba en tu estómago. Sin embargo, una revolucionaria línea de investigación está demostrando que la verdadera raíz de la ansiedad y el desánimo podría no ser psicológica, sino bacteriana. El especialista Frank Suárez (@franksuarezoficial) expuso una conexión vital que explica por qué muchas personas no logran alcanzar la calma mental a pesar de sus esfuerzos.
El vínculo entre la flora y la neuroinflamación
La ciencia moderna ha dejado de ignorar el impacto de nuestro ecosistema interno. Existe un puente biológico directo entre lo que ocurre en tus intestinos y cómo reacciona tu sistema nervioso central. Frank lo describe de la siguiente manera:
“Hay un estudio reciente que se publicó ahora en el año 2016, que se llama the Microbiom, la microbiota, un regulador crucial del estrés, y la neuroinflamación con neuroinflamación, que quiere decir que el sistema nervioso inflamado, inflamado porque la flora interna está afectada.”
Este concepto de neuroinflamación es clave: cuando la flora intestinal está en desequilibrio (disbiosis), se liberan sustancias proinflamatorias que viajan por el nervio vago hasta el cerebro. No es solo un malestar estomacal; es un sistema nervioso bajo ataque que se manifiesta como estrés crónico, irritabilidad o niebla mental.
El efecto “tierra arrasada” de los antibióticos
Muchos problemas de salud mental o emocional comienzan tras un tratamiento médico mal gestionado. Aunque los antibióticos salvan vidas, su uso tiene un costo oculto que rara vez se menciona en la consulta:
“Esa flora intestinal que nosotros tenemos puede cambiar dramáticamente el estado de ánimo de una persona. ¿Cómo se afecta la flora natural? La microbiota, por ejemplo, cuando viene una infección fuerte y mete un antibiótico, pues muchas veces matan la mayoría de las bacterias buenas y entonces si no se puede recuperar rápidamente la bacteria buena, lo que queda dominando el área, la bacteria purificante, la persona empieza a cambiar hasta de ánimo.”
El experto advierte sobre el peligro de las bacterias purificantes (o de putrefacción) que toman el control cuando las colonias beneficiosas desaparecen. Estas bacterias producen toxinas que alteran la química cerebral, afectando la producción de neurotransmisores esenciales como la serotonina, de la cual el 90% se produce precisamente en el intestino.
Reconstruyendo la calma desde el interior
Si has pasado por múltiples ciclos de antibióticos y sientes que tu personalidad o energía han cambiado, no es una coincidencia. La solución requiere una intervención biológica directa para “resembrar” el ecosistema perdido:
“Cuando una persona ha tenido mucho uso de antibiótico, hay que considerar que la flora intestinal está afectada. ¿Cómo se puede ir resolviendo? Bueno, se usan probióticos. Los probióticos son sustancias naturales. nosotros usamos una que se llama good flora y básicamente lo que hace es que empieza a poner más de lo bueno y puede sentir hasta un estado de más calma.”
El uso de probióticos de alta potencia no solo mejora la digestión; actúa como un bálsamo para el sistema nervioso. Al introducir bacterias buenas, se reduce la señal de “alerta” que el intestino envía constantemente al cerebro, permitiendo que la persona experimente una sensación de calma que antes le era esquiva.
El combustible secreto: Fibra resistente y ácido butírico
No basta con introducir bacterias nuevas; hay que alimentarlas correctamente para que produzcan las sustancias que realmente sanan el cuerpo. Aquí es donde entra en juego la nutrición avanzada:
“Ahí también nosotros lo usamos dentro del natural slim, lo que llama fibra resistente. Nosotros tenemos una que se llama glucoteín, como quiere decir fibra resistente de la fibra que no engorda, es de la fibra que usa la bacteria buena para producir su ácido butírrico, que es antiinflamatorio, tranquilizante y demás.”
La fibra resistente actúa como un “prebiótico” especializado. Al ser fermentada por las bacterias buenas, se produce ácido butírico, un postbiótico con potentes propiedades antiinflamatorias. Este ácido no solo protege el colon, sino que atraviesa la barrera hematoencefálica para calmar la inflamación cerebral, funcionando como un tranquilizante natural producido por tu propio cuerpo.
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Importante tener en cuenta
Entender que tu estado de ánimo es, en gran medida, un reflejo de tu salud intestinal, te devuelve el control. Como bien concluye Frank Suárez:
“O sea, se puede cambiar el estado de ánimo arreglando la flora intestinal y Esto se los comento porque la verdad siempre triunfa”
Si te sientes atrapado en ciclos de estrés o desánimo, quizás es momento de dejar de mirar solo a tu mente y empezar a cuidar a los billones de aliados que viven en tu interior. La verdadera paz mental podría comenzar con un sistema digestivo equilibrado.
Fuente: https://www.tiktok.com/@franksuarezoficial/video/7597501209737547063
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